Los carbones húmicos, que son los más frecuentes, presentan un bandeado característico. El bandeado procede de la acumulación heterogénea de restos de plantas que son compactados. La acumulación compactada forma unas bandas y/o laminaciones horizontales que son más o menos paralelas al fondo de la cuenca de depósito o turbera. Estas bandas presentan unas características distintas según su color, brillo, fractura etc., que definen los diferentes litotipos del carbón.

Cada una de las bandas del carbón que se define como de un litotipo debe de tener un grosor o anchura de varios milímetros como mínimo. Según los distintos autores la anchura mínima de las bandas que definen los litotipos debe ser de 3 mm (Escuela americana) o bien de 5 mm (Escuela australiana).

Stopes (1919) propuso cuatro litotipos para los carbones bituminosos de origen húmicos: VITRENO, DURENO, CLARENO Y FUSENO.