El carbón se forma a partir de la materia orgánica (fundamentalmente plantas terrestres) que se deposita, acumula y preserva en las turberas. Estas se desarrollan en distintos medios sedimentarios, desde continentales a costeros. Normalmente esta acumulación de materia orgánica se da por debajo del nivel freático, donde el agua es muy pobre en oxígeno. Solamente en los climas muy húmedos, con abundantes lluvias, puede formarse turba por encima del nivel freático.

Las turberas las podemos encontrar en relación con otros medios sedimentarios o formando parte de distintos sistemas deposicionales (e.g. Rahamani and Flores, 1984) como pueden ser: Sistemas fluviales y aluviales, lagos, lagunas costeras, delta y estuarios. Las turberas más extensas se desarrollan en llanuras costeras, frecuentemente protegidas por barras de arena en zonas de delta o formando lagunas (lagoons).

Se ha tendido a establecer una relación entre estos medios de depósito donde se forma la turba, su posición paleogeográfica, y la composición petrológica de los carbones (e.g. Smyth, 1984; Diessel 1992; Cohen et al. 1987). La figura inferior muestra un esquema de los medios sedimentarios donde se forma la turba y la asociación de microlitotipos principales para los carbones de Australia (Smyth, 1984).

Diagrama triangular

Medios de sedimentación donde se acumula la materia orgánica que da lugar al carbón y su relación con los microlitotipos, interpretado para los carbones de las cuencas de Australia (Tomado de Smyth, 1984)

Los carbones ricos en durita+inertita proceden de depósitos principalmente de lagos y de llanura deltaica inferior, mientras que los carbones ricos en vitrita+clarita son más propios de medios sedimentarios fluviales y de lagunas costeras salobre. Los carbones con microlitotipos intermedios (trimaceritas) proceden de llanura deltaicas.

En algunas ocasiones, si la composición de los carbones no varía sustancialmente, este tipo de relación con los medios de depósito no resulta evidente. Es por esto que se hayan propuesto estudios a partir de macerales más significativos, que parten del análisis de macerales. Estos estudios han llevado a definir los índices de facies para el carbón.